
El año 2025 ha sido especial. Por primera vez en mi vida he usado el óleo para plasmar mis reflexiones sin miedo y en cantidad. Lo tenía pendiente. Siempre impulsado por la inmediatez, apliqué la pintura del tubo a la tabla. Sin dilución. Las ideas han surgido sin control rescatadas de una introspección casi abrumadora. No he podido parar de trabajar a lo largo de los meses. He conseguido un conjunto de cuadros de formato medio grande agrupados en series consecutivas.
La primera serie fue la más autobiográfica. Un repertorio de bocetos donde mezclé todo tipo de materiales como cartón, plásticos, telas… El acrílico fue perdiendo terreno frente al óleo en obras como WHY, Sobredosis o El mapa de tu corazón.
La segunda colección conforma un Bestiario de criaturas indefinidas y mutantes. El óleo ganó la partida al acrílico. Le perdí el respeto a los pigmentos nobles. Pero no dejé de buscar colores estridentes. El escenario de mi hogar y Un océano en conflicto forman parte de esta pesca de formas humano-híbridas.
La tercera tanda aborda la rabia y el resentimiento humanos desde la representación de rostros deformes. Todo ocurrió con urgencia. Casi sin pensar. El óleo manda. Fue un salto hacia adelante y sin red. Me he sentido como explorando un estilo nuevo. Hay una cuarta serie en desarrollo. Quién sabe dónde me llevará esta búsqueda.
“Diálogos imaginativos recorren los cuadros de Ferrer Navarro, en una reinterpretación personal de lenguajes pictóricos cuyo origen radica en la energía del color. Partiendo de él, construye en sus lienzos un entramado de geometrías, abstracciones y algunas figuras sintetizadas hasta convertirse en símbolos, conformando un todo holístico de gran luminosidad y expresionismo vibrante.” E.G.